El hábito que no hace al monje: la vestimenta de los religiosos

Mormones
El código de vestimenta para algunos grupos incluye la prohibición de los botones, permitiendo que sólo ganchos y ojales mantengan la ropa cerrada. Otros grupos permiten que sus miembros cosan botones en sus vestiduras. En algunos grupos, algunos artículos pueden tener botones y otros no (la razón para la restricción en el uso de botones es su original asociación con las Fuerzas armadas). Típicamente, un hombre amish estará siempre bien afeitado mientras permanezca soltero. Al casarse dejará que su barba crezca. En algunas comunidades, sin embargo, un hombre dejará que su barba crezca después de ser bautizado. Los bigotes generalmente están prohibidos por ser vistos como símbolos del militarismo. Esto es debido a la persecución política y religiosa que sufrieron en Europa durante los siglos XVI y XVII. La nobleza y los miembros de la clase alta, que servían frecuentemente como oficiales militares, se dejaban bigotes pero no barbas. La peculiar ropa interior mormona, que la utilizan los más creyentesconstituye un símbolo de la utilización de esta prenda como compromiso que han hecho los creyentes con el señor. Es como un recordatorio físico de ser fieles a su Dios. 

Jasidim
Una de las características más conocidas de los diferentes grupos jasídicos, es la forma particular de vestir de sus miembros varones. Durante los días de entre semana, se suelen usar sacos largos de colores negro -muy oscuro- o azul marino, y sombreros de un negro claro o desteñido. Algunas personas usan un sombrero conocido como biber hit, plano por arriba y forrado de terciopelo. Durante los servicios religiosos utilizan una cinta negra de seda llamada gartel. En Shabat (sábado) se usan sacos negros de seda llamados bekishes y los hombres casados usan sombreros de piel conocidos como Shtreimel.
Una variación de estos es el spodik usado por los jasidim de Guro. Algunos admorim usan el shtraimel y el bekishe negros durante la semana, y en Shabat llevan bekishes de diferentes colores, o con rayas de terciopelo negro que representan los tefilim o filacterias de oración. Algunos grupos jasídicos de Jerusalén usan un bekishe blanco con pequeñas rayas verticales.
Los varones jasídicos normalmente no se rasuran la barba, y se dejan crecer mechones largos de pelo a los lados de la cabeza frente a las orejas (en hebreo: peyéh, plural: peyot), que suelen arreglar como caireles ó también se dejan crecer una larga cola de caballo. El resto del cabello se lleva cortísimo.
La vestimenta de las mujeres es modesta, de manera similar a la de cualquier denominación judía ortodoxa aunque, en algunos casos -como el de la secta de Satmer-, es más estricta. Las mujeres llevan siempre el cabello cubierto con pañoletas o pelucas; tradicionalmente, una mujer judía ortodoxa jamás muestra su cabello a nadie sino a su esposo, en la intimidad.

Catolicismo
Indumentaria eclesiástica es la denominación genérica para las vestiduras distintivas que usan los eclesiásticos; especialmente los sacerdotes (clero secular) tanto durante el culto (casulla, dalmática, alba, hábito, amito, estola, cíngulo, etc.) como fuera de él (sotana, muceta -sólo determinadas dignidades-, clergyman, alzacuellos, etc.), momentos en los que pueden llevar cualquier vestimenta, aunque el Canon 218 del Derecho Canónico católico indica que los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar. A esas vestiduras peculiares, que identifican a los sacerdotes como una especie de uniforme permanente, se denomina traje eclesiástico. Para las utilizadas en el culto se reserva el término vestiduras sagradas.
También son eclesiásticas las vestiduras del clero regular y de los que llevan otras formas de vida consagrada, denominándose en estos casos como hábito monástico, hábito monacal o simplemente los hábitos, especialmente los que identifican a las distintas órdenes religiosas.
Por llegar a cubrir hasta los talones, se denominan genéricamente traje talar a todo tipo de vestimentas religiosas, que suelen cumplir esa condición, aunque por antonomasia suele referirse con esa expresión únicamente a la sotana.
La cabeza se cubre en algunos casos con la capucha del hábito, en otros con prendas especiales, sobre todo los obispos (mitra). Los sombreros especiales que solían llevar los sacerdotes y los seminaristas (teja o sombrero de canal, bonetes, etc.) están en desuso.
En el cristianismo primitivo no existieron vestiduras que convencionalmente distinguieran al clero del resto de los fieles, ni en los Evangelios aparece ningún tipo de vestimenta prescrita por Jesucristo. La indumentaria eclesiástica fue determinada por la Iglesia en el transcurso de los siglos. Pueden dividirse en tres grupos: los hábitos religiosos, el traje eclesiástico y los ornamentos sagrados.
Los primeros son peculiares de las personas consagradas al divino servicio en los monasterios o conventos. El segundo, comprende las vestiduras usuales y propias del clero secular en la sociedad y los últimos pertenecen a éste cuando actúa como ministro del culto en sus funciones sagradas.
Hábitos religiosos
El hábito religioso proviene del que usaban en la sociedad civil los cristianos de los primeros siglos compuesto de túnica, manto o capa. Reducido este traje civil a la mayor sencillez, constituyó el hábito de las personas que se consagraban aisladamente a la vida ascética en el retiro y aun se prescindió del manto (distintivo de los filósofos) en la vida doméstica u ordinaria. Al abrazar los solitarios la vida común, reunidos en monasterios ya desde el siglo IV y sobre todo, al establecerse con más regularidad la vida monacal bajo la regla de San Benito en el siglo VI, quedó constituido el hábito religioso o regular de los monjes con las siguientes piezas:
    •    la túnica o hábito propiamente dicho que es la vestidura talar de lana
    •    el escapulario (con capuchón para la cabeza) a modo de banda que cubre los hombros y pende por delante y por detrás, recuerdo del paño que antes solían ponerse sobre los hombros para llevar cargas
    •    la correa o cíngulo para sujetar la túnica sobre todo en las marchas y en el trabajo
    •    la cogulla, amplia túnica provista de grandes mangas y de capuchón que se lleva en determinadas funciones vistiéndola sobre las demás piezas y que parece provenir de la pénula viatoria o del capote de los campesinos.
El color de los hábitos monacales era, por lo común, el negro u oscuro desde sus principios pero los cistercienses que datan de comienzos del siglo XII lo adoptaron blanco para sus coristas y sacerdotes de donde les vino el nombre de benedictinos de hábito blanco. Asimismo, los cartujos, de la misma época, quienes llevan el escapulario muy amplio y trabado lateralmente.
Las órdenes militares, que también tuvieron su inicio en el siglo XII sustituyeron la cogulla por la capa, muy cumplida y señalada con una cruz y conservaron la túnica (también con la cruz sobre el pecho), llevándola corta en tiempo de campaña, para el cual añadían el casco, la cota, el cinturón y la espada de caballeros.
Las llamadas órdenes mendicantes y las redentoras que aparecieron en el siglo XIII, adoptaron el hábito monacal sustituyendo la cogulla por el manto o la capa e incluso suprimiendo ésta algunos institutos como los Agustinos y Franciscanos. Se distinguen entre sí, aparte de otros accesorios, por el color del hábito que es

    •    negro en los Agustinos, Servitas y Mínimos
    •    negro o gris en los Franciscanos Conventuales
    •    blanco en los Dominicos
    •    pardo en los Franciscanos
    •    castaño en los Carmelitas.
    •    

Benedictino


    •    

Dominico


    •    

Monja lega de la Orden de Santa Clara


    •    

Monja de la Orden de San Gilberto


    •    

Trinitario


    •    

Carmelita descalzo. Serie de grabados de Wenzel Hollar (siglo XVII).[5]


Los Trinitarios y Mercedarios (órdenes redentoras) lo llevan también blanco y, sobre el escapulario, ostentan aquéllos una cruz de dos colores (rojo y azul) y éstos el escudito de armas que les dio el rey Don Jaime I.
Las Órdenes de clérigos regulares fundadas en el siglo XVI tomaron hábitos negros parecidos al traje de los sacerdotes seglares de su época.
Traje eclesiástico
El traje eclesiástico u ordinario de los clérigos en la vida social ha sido siempre un traje talar aunque no fijó en el color ni en la forma hasta los comienzos del siglo XVI desde el cual se ha usado el color negro constando de manteo y sotana. Antes de la mencionada fecha, durante la baja Edad Media, estuvo muy de moda el color azulado pues los cánones sólo prohibían los colores muy vivos (rojo y verde) y los materiales preciosos en dichos trajes. El cuellecillo blanco apenas se distinguió hasta el siglo XVII en el cual se hizo amplio y redoblado sobre la sotana. Pero fue reduciéndose en los siglos posteriores quedando en Francia desde dicho siglo en la forma llamada rabat con los dos apéndices rectangulares pendientes sobre el pecho. Los obispos llevan traje morado por lo común desde el siglo XVI y los cardenales púrpura desde el XIV.
Según el canon 284 del vigente Código de Derecho Canónico, todos los clérigos deben vestir traje eclesiástico según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y, según el canon 669, los religiosos deben llevar el hábito propio de su instituto y, caso de no tenerlo, el traje clerical establecido en el canon 284. Actualmente la Conferencia Episcopal Española únicamente autoriza tres tipos de trajes eclesiásticos: hábito propio del instituto religiso aprobado por la Santa Sede, sotana o "clergyman".
Ornamentos sagrados
Los ornamentos sagrados de la Iglesia no se derivan de los que estableció la ley mosaica sino más bien de las vestiduras usuales entre la gente de la honesta vida de Grecia y Roma al tiempo de la difusión del cristianismo. Comenzaron algunas prendas a tener forma litúrgica desde la paz de Constantino. Pero ya desde los apóstoles se empleaban para el sacrificio vestiduras diferentes de las usuales, aunque tuvieran la misma forma. En el siglo VI, con el cambio de trajes civiles, resultaron más visibles las diferencias entre ellos y los sagrados. En el siglo IX, ya poco faltó para quedar uniformemente fijados los ornamentos en las iglesias de Occidente aumentándose los colores litúrgicos. Desde el siglo XII, se generalizaron los que hoy existen (excepto el azul, que es recentísimo) y el Papa Inocencio III fijó al terminar dicho siglo el uso respectivo de los aludidos colores para las festividades del año, determinándolo según la costumbre establecida y quedando así completa la constitución de las vestiduras sagradas. Pero no fue constante y firme del todo hasta finalizar el siglo XVI.
    •    El color litúrgico blanco es propio de la Pascua, Navidad, Jueves Santo, Corpus Christi, fiestas del Señor, así como para celebrar Matrimonios, Bautismos o bendición de niños/as.
    •    El color morado, color penitencial, se usa en los tiempos de Cuaresma y de Adviento. Puede usarse también para funerales y misas de difuntos, reemplazando el color negro el cual se utilizaba en la antigüedad. También es morada la estola del sacerdote cuando imparte los sacramentos penitenciales: Sacramento de la Reconciliación (Confesión) y la Unción de los enfermos.
    •    El color rojo es propio del Viernes Santo, fiestas del Señor referidas a la Pasión, fiestas de los mártires y fiestas o misas del Espíritu Santo, así como para el sacramento de la Confirmación.
    •    El color verde es propio del Tiempo Ordinario.
    •    El color rosa es propio de los domingos de Gaudete (III de Adviento) y Laetare (IV de Cuaresma), aunque hoy día es optativo.
    •    El color azul se utiliza en España para la solemnidad de la Inmaculada Concepción.
    •    El color negro, puede usarse en las misas de difuntos, sobre todo el 2 de noviembre, y para el Viernes Santo, de acuerdo a lo prescrito para la Forma Extraordinaria del Rito Romano según el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI.
    •    El color dorado Se usan en Epifanía como representación de la "Gloria de Dios" En el IGMR señalan para algunas fiestas que se usó blanco o rojo (según el caso) o festivo. Aunque suele considerarse como una variedad del blanco, y es el Dorado el que se usa para las fiestas más solemnes en muchas parroquias. Ahora bien cuando la celebración es solemne y el rojo es muy llamativo y no se usa blanco para no confundir con bautismo o matrimonio, se usa el dorado, como color intermedio y siempre que las vestiduras sean nobles, solemnes y festivas (como serían las vestiduras doradas).
Hare Krishna
Los hombres visten dhotis (pantalones-túnica) de color naranja (para los monjes célibes) o blanco (tanto para los devotos casados como para los «neófitos»). Las mujeres se envuelven en saris (túnicas) multicolores carentes de significado espiritual. Todas visten igual: niñas, solteras, casadas, neófitas o «devotas antiguas». Algunas viudas visten con saris blancos, indicando que no están disponibles para formar pareja. Las devotas casadas indican su estado adhiriéndose un punto rojo en la frente.

Budistas
El traje budista consiste principalmente en un hábito holgado y rústico al cual los coreanos le llaman ‘Kasa', también conocido en muchos países como ‘kesa'. Los colores que se emplean en esta indumentaria de los monjes budistas son oscuros y apagados, como el negro, gris y marrón.
La palabra ‘Kasa' proviene de l sánscrito ‘Kasaya' que significa «color desvaído» o «color no determinado que carece de belleza». Realmente, el Kasa es indefinible, tanto por su color "roto", color de ruina o de harapos, como por su dimensión que no responde a ninguna regla precisa. No está limitado por ningún aspecto definido que pudiera contenerlo. Es la razón por la cual ha sido llamado 'el vestido del arrozal de la dicha sin aspecto'. Otra forma de entenderlo es considerar que se trata del mismo color de la mente, del cuerpo y del entorno externo del color de los budas, de los insectos, de la corteza seca de los árboles.
El Kasa, vestido de lloviznas y rocíos, brumas y nubes es el símbolo de la substancia de la Ley de Buda. El cielo, la tierra, el universo entero no son más que un solo y único Kasa. Nada existe fuera de él. Ni subimos al cielo, ni bajamos al infierno, no vamos a ningún sitio, ni venimos de ningún sitio.
El Buda Shakyamuni, después de abandonar su vida de asceta, cosió trozos de tela que recogió a la orilla de un río y vistió su cuerpo para la práctica de la Vía. Este vestido es el Kasa, el vestido del monje, el vestido de la meditación, y su costura ha sido transmitida hasta nuestros días.
El Kasa se lleva para la práctica budista. Suelen ser de tejidos como algodón, seda o lino. Tiene una forma rectangular, la unión de los trozos forman bandas que están cosidas entre sí, asemejándose a un campo de arroz. El Kasa puede tener cinco bandas, y éste es el rakusu o pequeño Kasa, y los de mayor dimensión siete, nueve, y así hasta veinticinco. Tradicionalmente, un monje tiene tres Kasa: el de cinco, siete y nueve bandas.
Cuando se cose, la concentración es la misma que en la meditación, nos concentramos en cada puntada, nos concentramos en el aquí y ahora, es el mismo estado de espíritu. Cuando lo vestimos, la práctica de la Vía está presente en nuestro espíritu. Es difícil creer en su propio espíritu, así, el Kasa se vuelve el único objeto de fe.
Al igual que los alimentos que se ingieren en el templo, la vestimenta también está regida por un estricto orden y control. Para que se tomen una idea, en el budismo coreano existen unos 20 reglamentos sobre la indumentaria de los monjes, lo cual nos demuestra el gran esfuerzo que se hace para eliminar todo tipo de ambiciones mundanas sobre el vestir.
Cuando un monje era ordenado como tal y pasaba a formar parte de una organización religiosa, esta última le concedía un hábito, que sería el primero que llevaría en su nueva vida asceta.
Los hábitos budistas son parte de las ofrendas que se realizan en el templo. Y en caso de que un templo tenga prendas de sobra, éstas son enviadas a otros sitios en donde hagan falta.
En el pasado esta vestimenta de los monjes era elaborada por los fieles, quienes debían seguir al pie de la letra todo el complicado proceso de costura designado por las escrituras budistas. Sin embargo, en la actualidad, se encarga a los comercios especializados en indumentaria y artículos concernientes a esta religión.